De cuando empezamos a definir nuestros valores

¿Cómo implicar a más de 40 familiares de personas con TEA y a más de 50 profesionales a mojarse con los valores éticos sin morir infructuosamente en el intento?

Ese fue nuestro reto durante las primeras fases de gestación del proyecto ético. El objetivo: Identificar y fundamentar el conjunto de valores que representan a PAUTA para que, posteriormente, toda la organización actúe en base a ellos.

En PAUTA llevamos tiempo trabajando en valores éticos, está en nuestra ideología, en nuestra forma de ser y estar, pero era necesario consensuar y plasmar todo este bagaje por escrito.

Para asegurar la participación del mayor número de participantes, organizamos cuatro sesiones con públicos diferenciados: familias, profesionales del servicio de ocio, profesionales del  centro educativo y profesionales del centro de día.

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Era nuestra segunda cita. El público estaba expectante, ilusionado por el buen sabor de boca de la primera vez…No podíamos defraudar.

Preparamos con la ilusión del novel la sesión, articulada en torno a un montaje de vídeo con secuencias cinematográficas que sugieren  algún valor ético.

Con una planificación germana-  para que el debate y el tiempo no riñeran- conseguimos que, a  través del vídeo y las dinámicas diseñadas, más de 60 profesionales y 15 familias participaran, de forma reflexiva y  democrática en la elaboración de una carta de valores que nos definen y diferencian como entidad que apuesta firmemente por la ética.

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Ética para Navegantes

¿Es necesaria la ética?, ¿debemos gastar tiempo y energía en algo que es, en apariencia, poco práctico?, ¿podemos vivir sin ética, sin valores, sin principios?, ¿la ética se aprende?, ¿es útil hablar de ética?, ¿pero…, qué es la ética?, ¿por qué un blog de ética?… A las personas que se hacen estas preguntas, a las que se hacen otras e incluso a las que no se preguntan nada, va dirigido nuestro blog de ética.

Cuando somos niños sabemos lo que está bien y lo que está mal, nos lo han dicho nuestros padres, nuestros profesores, nuestro abuelo…, las cosas son sencillas: pegar es malo, ayudar al compañero es bueno y así cada acción en la vida y, si no se cumplen las reglas, hay consecuencias inmediatas que suponen serios disgustos, como quedarse sin recreo. A medida que crecemos la vida deja de moverse en dos planos simultáneos: el de los buenos contra el de los malos, se va llenado de matices, de manera que lo que era una verdad inamovible parece oscilar en límites nuevos y las personas que eran nuestro faro empiezan a ser cuestionadas.

Las dudas, las preguntas e incluso la angustia que provoca no saber si lo que hacemos está bien o mal o si es bueno para mi y los demás son parte del precio que pagamos por hacernos mayores, pero también es el premio que nos da nuestra capacidad de pensar y de ir más allá de lo aparente.

Hace ya unos años, en PAUTA nos planteamos que éramos mayores y que, aunque siempre habíamos actuado en la creencia de estar haciendo lo mejor, quizá eso ya no era suficiente y debíamos buscar a quienes supieran más que nosotros, aprender y crear instrumentos que nos ayudaran a resolver situaciones cotidianas que tienen aristas y llenan de dudas. En definitiva, ya sabíamos que no bastaba con hacer las cosas, era necesario hacerlas desde unos valores, principios y normas y creamos el Comité de Ética. Fueron años de tanteo, de aprendizaje, difíciles y necesarios. Fruto de ese esfuerzo fue nuestra Carta de derechos y deberes éticos, con ella empezamos a navegar, pero pronto caímos en la cuenta de que solo estábamos al inicio de la travesía y que nos adentrábamos en un mar desconocido: necesitábamos instrumentos de navegación, es decir, un proyecto compartido de valores que nos guiara y ayudara ahora y en el futuro, ese es nuestro Proyecto Ético.

Nuestro objetivo como Grupo de Ética es ambicioso: queremos un núcleo fuerte de valores compartido por todos los que formamos PAUTA, que juntos aprendamos, reflexionemos y propongamos, que la ética forme parte de lo cotidiano en nuestra actuación y no se plantee como algo excepcional ante un hecho excepcional y, por último, crear los instrumentos necesarios para fomentar la visión ética de cada acción que ayuden en la resolución de los conflictos y dilemas que de forma inevitable surgen. La ética deberá ser transversal, pues se vincula a valores y principios que guían cada acto individual y las acciones colectivas de la organización y, si no es así, si solo se aplica cuando conviene, cuando hay un problema o cuando se considera unilateralmente, no tendrá razón de ser ni nos será útil.

En esencia, queremos que la ética forme parte de la estructura de PAUTA, de las personas que somos PAUTA y sea una seña de identidad nuestra. Ese objetivo está en manos de todos y solo lo conseguiremos juntos.

PAUTA es una barco con una tripulación muy variopinta con un gran objetivo común, la calidad de vida de las personas con TEA y sus familias. En nuestra cultura asociativa está la valentía para hacer cosas nuevas, el compromiso, la creencia de que las personas con TEA son valiosas y pueden tener vidas plenas y útiles y, juntos, nos hemos embarcado en grandes aventuras que nos han llevado a ser un sitio donde nos sentimos seguros y del que estamos orgullosos. Tenemos delante una nueva travesía, pero vamos a tener una buena brújula de principios y valores y unas buenas cartas de navegación llenas de herramientas y aprendizajes. Con la ética como estrella polar, seremos unos buenos marineros que ayudarán a los pasajeros a atravesar mejor las tormentas y galernas que sin duda nos esperan y, por supuesto, también disfrutaremos de aguas calmadas, que nos lo merecemos.