Humor y Ética

Por Teresa Toboso miembro del Equipo de Ética de la Asociación PAUTA (Reflexiones sobre el humor inspiradas en André Comte-Sponville)   rererre

“Se puede bromear acerca de todo: el fracaso, la muerte, la guerra, el amor, la enfermedad, la tortura. Lo importante es que la risa agregue algo de alegría, algo de dulzura o de ligereza a la miseria del mundo, y no más odio, sufrimiento o desprecio. Se puede bromear con todo, pero no de cualquier manera. Un chiste judío nunca será humorístico en boca de un antisemita.”

  (André Comte-Sponville, “Pequeño tratado de las grandes virtudes”)

El sentido del humor es una actitud en la vida que forma parte de los valores de PAUTA pues, como dice Sponville, el humor transmuta la tristeza en alegría y desarma lo serio. Relativiza felizmente la verdad, sin suprimirla.

El humor oxigena y alivia el dolor. Es un justo medio, inestable y equivoco, que desvela lo que hay de frivolidad en lo serio y de serio en lo frívolo.

En el humor hay contradicción y desgarro asumidos y, de alguna manera, superados. La risa no nace del sentido ni del sinsentido sino del paso de uno a otro, hay humor cuando el significado vacila. “El desmentido de la realidad”, dice Freud, “donde hay algo que libera y también algo de sublime y elevado”.

Reírse primero de uno mismo, o de todo, cuando uno forma parte de aquello de lo que se ríe y lo acepta, transforma la desilusión en comicidad, y da ligereza a la desesperanza.

El humor no impide la seriedad en lo que concierne a los demás, a nuestros compromisos y responsabilidades, a la conducción de nuestra propia existencia. Pero impide engañarse o satisfacerse demasiado con uno mismo.

Carecer de sentido del humor es carecer de lucidez, de liviandad, ser demasiado severo o agresivo y carecer, en cierto modo, de generosidad.

A diferencia de la ironía, el humor cura, ayuda a vivir, libera y es humilde.

“La sociedad sigue percibiendo la discapacidad en clave de dolor, sufrimiento y limitación. Con esta actitud y comportamientos llegamos al extremo de eliminar incluso la participación de las personas con discapacidad en estadios tan humanos como el humor y la risa. Dos elementos fundamentales para relativizar la realidad, abrir la mente de las personas o potenciar la originalidad. En definitiva, el humor bien utilizado elimina prejuicios y canaliza emociones”.

(Javier Ojeda, “Discapacidad y humor”, INICO)

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