Vídeo Forum: “El milagro de Ana Sullivan”

El pasado martes  2 de diciembre tuvo lugar una nueva sesión de vídeo fórum. En esta ocasión se trabajó el tema de la convivencia familiar con personas con grandes necesidades de apoyo y su educación. Para ilustrarlo, se proyectó la película El milagro de Anna Sullivan, de Arthur Penn, estrenada en 1962. Se contó con un número aceptable de personas; además de los ya habituales y fieles a este encuentro cinematográfico, nos congratuló encontrarnos con algunas caras nuevas que deseamos que continúen con el ánimo necesario para seguir participando en este proyecto que hacemos entre todos y para todos.

En la citada película, basada en una historia real, se nos cuentan los primeros años de  la vida de Hellen Keller, mujer adelantada a su tiempo, activista por los derechos sociales y el sufragio femenino, que a los pocos meses de vida sufrió una enfermedad que la dejó sorda y ciega, y el encuentro con Anna Sullivan,  quien fue su maestra y se convirtió en su mano derecha hasta el final de sus días y que consiguió grandes avances en la educación especial de personas con discapacidad. Vemos a través de sus 105 minutos de duración el progreso de la niña, que pasa de ser una adolescente rebelde, sin educación,  alejada de cualquier límite, hasta llegar a poder aceptar dichos límites, normas y estrategias de convivencia. No solo obedeciendo por obedecer, sino comprendiendo los motivos para hacerlo, en palabras de la propia institutriz.

Fue interesante alejarse, en cierta manera, de películas actuales y volver a los clásicos, y no sólo por las diferencias de hacer cine de por sí, sino porque descubrimos que estos temas universales de la discapacidad, la educación de las personas, la convivencia, los conflictos familiares, son atemporales y ocurren en cualquier época, lugar y estrato social.

Como siempre, sin quitar el extraordinario mérito del clásico de Penn, con las excelentes interpretaciones de Anne Bancroft y Patty Duke, sus protagonistas, lo más interesante fue el coloquio que se desarrolló después entre los asistentes, donde se debatió lo que habíamos visto en la película y el traslado a las situaciones reales que se dan en nuestras circunstancias personales: cómo y quién educa, límites, posturas frente a la discapacidad, a la educación, etc. En dicho debate vimos la dificultas que conlleva la educación de una persona con tantas necesidades de apoyo, sobre todo, cuando falla algo tan primordial como son los sistemas de comunicación habituales, y las diferencias que existen entre lo familiar y lo profesional, concluyendo que ninguna es mejor ni peor que otra, siempre y cuando se acurden, se persigan y se trabajen los mismos objetivos: A veces estamos tan imbuidos en realidades anómalas, que se normalizan y se necesita una visión externa para caer en la cuenta de lo objetivo de tales realidades, pero una vez que se ha clarificado la situación, no se trata de instaurar dos bandos, sino de la unión de dos fuerzas que deben ir al unísono en la consecución de ese fin común que es la educación de la persona con discapacidad.

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